Septiembre ilumina el horizonte con su luz dorada, el horizonte real y el imaginado.

De pronto cobran forma un montón de planes y proyectos e ideas que durante el verano han estado revoloteando como golondrinas chillonas o moscas insistentes.

O no. Lo mismo sólo es volver a ese lugar conocido y habitual que nos recibe con la forma de nuestro cuerpo un poco desdibujada pero donde soy completamente yo.

Me gusta afilar los lápices. El crujido suena a posibilidades, a lo que aún esta por hacerse, por crearse. Afilar el lápiz es decirme sí, quiero ser yo quien cuente esta historia.

 

Caminar por aquí es dejar de fingir

que lo que hacemos tiene

alguna importancia. Menos a largo plazo

que la adelfilla, para los demás.

Para nosotros tenemos una importancia enorme.

Úrsula K. Le Guin, En busca de mi elegía. Poesía 1960-2010. Ed. Nórdica.